Revista Literaria

7 BURDELIANAS

Poemas de Carlos Castillo Quintero

EL MAR SOMOS NOSOTROS

Selección de Poemas de Fernando Linero Montes

EL FUTURO

Plaquette poética de Alfredo Fressia

SUEÑOS DE TRAPO

Un cuento corto de Claudia R. Niño

CARNE

Un cuento corto de David Betancourt

HÚMEDA LA PIEL SERÁ MUSGO

Selección de Poemas de Luisa Fernanda Trujillo Amaya

LOS FORAJIDOS DEL CANON

12 Poemas de Juan Arabia

PEQUEÑA ANTOLOGÍA

Selección de Poemas de Carlos Roberto Gómez Beras

LAS ATADURAS DEL AIRE

Selección de Poemas de Henry Alexander Gómez

MAÑANA DE INVIERNO SIN ELLA

Selección de Poemas de Carlos Ernesto García

INVOCACIÓN PARA QUE ANUBIS NO SE VAYA

Poemas inéditos de Álvaro Neil Franco Zambrano

EL PORVENIR PARTIRÁ EN UN TREN BLANCO

Selección de Poemas de Eugenia Sánchez Nieto

REORDENAR EL UNIVERSO

Microrrelatos de René Avilés Fabila

ESCRIBIRLO TODO PARA LA MUERTE

Selección de Poemas de Pedro Arturo Estrada

INÉDITO FULGOR

17 Poemas inéditos de Iván Beltrán Castillo

HAY UNA NOCHE MÁS AMPLIA

Selección de Poemas de Jandey Marcel Solviyerte

EL VIENTO FATIGADO POR LOS PÁJAROS

Selección de Poemas de Luz Mary Giraldo

PARA QUE EL OLVIDO OCULTE EL DOLOR

Selección de Poemas de Benhur Sánchez Suárez

CARNE - Un cuento de David Betancourt

Foto del autor ©Alan David Gómez

DAVID BETANCOURT (Medellín, Colombia,1982). Autor de seis libros de cuento. Su obra le ha merecido múltiples premios. Ha publicado en medios de Colombia, Venezuela, Perú, Argentina, Uruguay, Cuba, México, España, Italia y Estados Unidos. La vida me vive amargando la vida (Seix Barral, 2017) es su libro más reciente. Actualmente vive en México.

* * *

CARNE
UN CUENTO DE DAVID BETANCOURT

He Wakes Up Kicking - Francisco de Goya
(Spanish, Fuendetodos 1746–1828 Bordeaux)
Date: 1801–3 /The Metropolitan Museum of Art

Quiero aclarar que no estoy loco, solo me gusta la carne, mucho me gusta la carne, y más me gusta calientica y en movimiento, viva, ¿me entiende, señor? Ante la carne no me puedo controlar. Por eso, ese día, el día de mi cumpleaños, cuando fui a conocer la nueva casa de papá y su novia y su nueva hijita, que es muy bonita, pasó lo que pasó. Treintaicuatro cumplidos, señor, esos son mis años. Pero no estoy loco, le aclaro otra vez, no estoy loco, como usted lo puede ver. Eso sí, reconozco que soy algo extraño, eso dice la gente, los desconocidos de siempre dicen que soy algo raro, pero nada más. Si quiere, señor, les puede preguntar a las personas que me conocen cómo soy y le dirán, seguro, que no estoy loco ni enfermo, solo que soy distinto. Le dirán que no entiendo muchas cosas y que por eso jamás fui a la escuela. Le dirán que nunca salgo a la calle. La gente le dirá que me quiere mucho, que soy tierno. Pregúnteles, si quiere, a los muchachos del camión de la basura que van todos los días al negocio de papá cómo soy yo y le dirán que soy bueno, que me quieren, que les doy risa… Por eso, señor, no entiendo por qué me van a encerrar.
Ese día saludé a papá, le di un beso y me senté a esperarlo mientras él, en la cocina, preparaba una carne gigante de regalo para mí. El olor se me metía por la nariz, por los poros, y me impacienté, me llené de desespero. La hijita gateaba por la sala y jugaba con el perrito o, mejor, lo perseguía. El perrito es el más pequeño que he visto en la vida, era como esta mano, así, ¿me entiende? La hijita me miraba mucho y me sonreía. Yo no le prestaba mucha atención, solo le hacía caritas y muecas de vez en cuando porque todo yo estaba pendiente de ese olor y de que papá llegara de atrás con mi carne grande y roja y casi cruda, como me encanta. Por eso, señor, no entiendo lo malo que hice; todo tiene una explicación. Sin ese olor, nada hubiera pasado. Es que, entiéndame, las frutas y las verduras no me gustan porque saben mal, a tierra, y, además, tienen gusanos y otros bichos invisibles que nacen con ellas. Las frutas son dulzonas o ácidas o agrias y no llenan, en cambio la carne sí. Entonces, ¿para qué papá me iba a dar frutas si él sabe que lo que a mí me gusta es la carne? Así que el olor a carne, a sangre, se regó por toda la casa de papá y yo me desesperé. ¿Culpa de papá?, no, señor, solo que las cosas pasaron. Desde la cocina papá gritó que en treinta minutos estaría lista la comida, que no me impacientara, que se metería a bañar y regresaría con el platote. ¿Cómo?, sí, señor, en esa espera pasó todo. Pero entiéndame, por favor.
Es que, déjeme contarle, desde muy niño como carne. Me gusta cruda, muy cruda, y que escurra sangre cuando la muerdo. No me gustan el arroz ni los espaguetis ni las sopas ni ninguna de esas cosas que come la gente, pero desde que vivo con mamá solo como de eso, nunca carne, y, por eso, por las ganas guardadas que tenía, aproveché ese día en casa de papá. Fue mi regalo de cumpleaños, yo me lo di. Aunque, le confieso, no creí nunca que fuera capaz de hacer lo que hice. Para eso se necesitan agallas. Es que, sepa usted, señor, cuando ellos se separaron se me acabó la vida, me volví triste, todo empeoró. Con mamá no vivo bien. Me mantengo encerrado en la pieza y no hay solar como en la casa de antes para tirarles arroz a los pájaros para que se me acerquen y agarrarlos, y usted sabe. En la finca de las tías, al principio, como los árboles no dejaban ver el bosque, hacía eso al escondido y luego enterraba los huesitos y me limpiaba la boca, como si nada. Solo me veían los micos que se descolgaban de los árboles, pero ellos guardaban el secreto. Cuando regresaba del paseo por el bosque me servían el almuerzo y, aunque estuviera lleno, me comía la carne entera, porque es irresistible, y dejaba lo otro. No, señor, pues cómo, la carne del almuerzo no sabe igual, pero al fin y al cabo es carne, aunque la viva sepa mejor. No, no, no, no estoy loco, señor, soy distinto.
 Al Conde Palatino - Francisco de Goya
Date: 1796-97 /The Metropolitan Museum of Art

Déjeme, primero, le cuento esto otro, cómo empezó lo mío, y luego le cuento por qué hice lo que hice el día de mi cumpleaños. Gracias. Cuando papá y mamá vivían juntos yo era feliz. Me la pasaba ayudándole a papá en el negocio. Lo ayudaba a bajar todo lo que llegaba en los camiones, a separar el papel del cartón, del plástico, apartaba la basura, todo, pesaba el hierro, el metal, y era feliz. Y fue allí, en el negocio de papá, luego de muchos años, que descubrieron que yo hacía eso. Es que yo me escondía cuando agarraba uno y me lo comía vivo, con cola y todo. No me los tragaba enteros, no, me los iba comiendo despacio, disfrutándolos, saboreándolos, y los huesitos salían disparados por las ventanas, algunas veces los dejaba por ahí, en el piso, en cualquier parte. A los trabajadores y a papá lo de los huesitos los puso a pensar, pero qué se iban a imaginar lo que pasaba. Sí, señor, eso pasó, todos creían que eso lo hacía un animal. Suponían que quizás un gato, pero los gatos no comen ratones, les da fastidio, solo juegan brusco con ellos hasta que los matan porque los gatos no saben de delicadeza. Los gatos se las dan de bravos pero son miedosos y mimados como los perros, le tienen miedo a todo, hasta a las ratas y ratones, ¿me entiende?
Bueno, señor, no me voy por las ramas entonces. Ese día la hijita de papá, gateando, por fin pudo agarrar al perrito, que es el más pequeño que he visto en la vida, y, como si yo fuera su amigo, como si conociera mis gustos, mi hambre de ese momento, mis meses sin carne, me lo ofreció. Llegó hasta la silla donde yo estaba y me lo acercó con sus manitos, él pataleaba, y cuando se lo recibí, se rio durísimo, tanto que papá escuchó desde el baño y gritó algo que no entendí. Con el perrito en las manos, me fui para atrás y me escondí debajo del lavadero. Al momento llegó gateando y se me sentó al lado, cómplice. Yo la sobé. Pensé que no era bueno que ella viera y, antes de todo, le hablé pegado a las orejas largas y también lo sobé a él, lo mimé y le hice cosquillas para que me cogiera confianza, se encariñara conmigo. La hijita de papá estaba feliz, me quería, yo le parecía gracioso, me miraba mucho la cara y, curiosa, quería tocarla a cada rato y yo me dejaba aunque, le cuento, odio que me miren la cara, que me la toquen, que hablen de ella. Señor, es que todo el mundo me quiere harto, a todo el mundo le caigo en gracia. Por eso, señor, no entiendo por qué estoy acá. Antes, a los ratones que capturaba en el negocio de papá, antes de todo, les hablaba, los sobaba y, luego, cuando se confiaban, cuando al corazón le mermaba la velocidad, ¡chaz! Por eso mis cariños con el perrito, ¿me entiende?, que, le repito, era del tamaño de esta mano.
Sigo contándole mi vida, señor, deme libertad ya que me la van a quitar. Entonces, fui creciendo y me salieron barros y barba, y ya a nadie le importaban los huesitos tirados por ahí, entre el cartón, el papel, el plástico, la basura, los vidrios, las varillas, las botellas… La gente se acostumbra a cualquier cosa. Pero un día, póngale atención a esto, un día cualquiera que yo estaba desesperado porque llevaba más de una semana sin agarrar uno, sin comerlos, cuando al fin lo atrapé, papá me descubrió con él en la boca. Me quería estrellar contra las paredes, no lo podía creer y hasta se puso a llorar. Vomitó sobre la pesa donde se montan las cosas que la gente lleva al negocio y, delante de los trabajadores y de los amigos míos basureros, me cogió a golpes. Luego me puso sicólogo y a los días empezó a pelearse con mamá. Luego se separaron y me obligaron a ir con ella a la casa donde ahora vivimos los dos, donde no hay solar ni patio, donde no hay nada para yo comer. Desde ese momento soy triste, ¿me entiende? Es que cuando mamá tiene que irse de urgencia, me amarra y se va llorando, o se iba llorando porque ya se acostumbró y yo también. Antes me dejaba en alguna casa de sus amigas que odio, pero ya ninguna me quiere cuidar. Sí, señor, tengo treintaicuatro cumplidos, ya le dije, y cuando tenía veintitantos mi papá me descubrió, pero yo trabajaba con él desde los doce, creo, así que imagínese cuántos me comí en el negocio. ¿Me va entendiendo más, señor?
Generosidad Vs. Codicia - Francisco de Goya
Date: 1796-97 /The Metropolitan Museum of Art

Ya voy a contarle lo del día de mi cumpleaños, no sea impaciente, señor. Es que cuando papá me descubrió, como le decía, se puso muy triste y no volvió a llevarme al negocio. Yo me enflaquecí mucho, me puse pálido e insignificante, descolorido, porque la comida que mamá me daba no me alimentaba. Antes del cumpleaños estaba igual o más pálido que ese día, ¿me entiende?, parecía un muerto; por eso aproveché en casa de papá, si no me moría por falta de carne. Mamá nunca me da carne y dice que es mi castigo por cochino, ahora menos me dará. ¿Al grano?, bueno, voy al grano. Entonces la hijita de papá me miraba y se reía contenta. Yo le miraba su piel blanquita, suave. Olía delicioso. El perrito estaba medio dormido y yo le apreté el hocico para que no me mordiera ni llorara ni ladrara y de pronto ella se asustara y se pusiera a llorar. Intenté controlarme, no hacerlo, pero los impulsos me empujaban, me obligaban… ¿Vivo?, ¡claro!, igual que con los ratones y pájaros. La carne no sabe igual si no se mueve, si no chapalea, si la sangre no está caliente… Entonces, como le venía diciendo, papá no me volvió a llevar al negocio. Con el tiempo él vio que me estaba muriendo de tristeza en la casa, no pensó que por falta de carne, y me invitó al negocio de nuevo a trabajar con él, pero antes me hizo jurar que no volvería a comer de esas porquerías. Durante muchos años, antes de que papá me descubriera de nuevo y me expulsara de por vida del negocio, yo me guardaba los huesitos en los bolsillos y después los botaba muy lejos de los ojos de él. Cuando me descubrió, igual que pasó el día de mi cumpleaños, se tapó la boca con la mano, se quedó estático y después me mató a correazos. Mire mi cara, mire cómo me mató esta vez, y los brazos, mire, mire los morados y esas bolas que me salieron, mire mi espalda, mire cómo me mató. ¿La mano? Ya le cuento.
Luego de que me echó del negocio solo veía a papá cuando me recogía donde mamá y me sacaba a andar la ciudad en carro, a veces me llevaba a parques a verme jugar solo, pues no le gusta jugar conmigo porque él cree que jugar es nada más para los niños, eso sí, mientras leía el periódico me vigilaba por si alguna cosa rara me daba por hacer. Desde que vivo con mamá, papá me dice, cuando me saca a pasear, que sea feliz, que no me atolondre, que parezco como si se me hubiera ido el alma, marchito, que estoy muy flaco…, y sí, mire, señor, estoy en los meros huesos y tiemblo mucho, mire, y estoy muy pálido, y yo no era así cuando trabajaba en el negocio y comía carne. Todo pasó por falta de carne, por eso hice lo que hice. No, señor, no me estoy justificando, solo que el hambre me sacó la cordura, me pudo la tentación, el olor me descontroló. Que no, no estoy loco, señor, es más, le confieso que papá, viéndome así de mal, sin alma, para que la recuperara, me empezó a dar pájaros y a veces ratones al escondido de mamá. Mi alma es carnívora, señor, porque cuando me los comía me volvían el color, las fuerzas.
Bueno, señor, yo también estoy cansado. Termino de contarle y usted dirá. Ese día hablé con papá muy poco. Cuando entré me cantó el cumpleaños y me dio un abrazo y un beso. Recordó puras cosas del pasado: cuando yo tenía trece y sacaba a pasear una cabuya como perro y la gente, tan boba, le hablaba y me preguntaba el nombre y sobaba el vacío y me felicitaba y me sobaba luego a mí. Me habló de los días en el negocio, pero nunca mencionó los ratones… Luego fue a la cocina, gritó y se metió a bañar y yo me escondí con la hijita y el perrito debajo del lavadero. En ese lugar, más tarde, me encontró papá y acá estoy.
Él dice que, por mi culpa, porque yo me lo busqué, necesito ahora sí un sicólogo en serio y, además, encierro, pero yo lo que necesito, por su culpa, es un médico, o si no mire otra vez. Ese día, cuando me abrió la puerta, también me dijo que estaba muy pálido, muy flaco, que me afeitara, que parecía mayor que él… Yo no le dije ni una palabra. Me contó que su nueva novia estaba en el centro comprándome la torta, que no demoraba, pero no la vi nunca. Señor, yo no quiero quedarme acá encerrado, yo no estoy loco ni enfermo ni nada, solo que me gusta la carne, me descontrola.
Sigo. Entonces la hijita de papá me miraba inmóvil, en silencio, mientras yo mordía un muslo del perrito. Hacía caritas y a veces se reía viendo la sangre bajar por mi cuello. Yo me puse de espaldas y seguí en lo mío para que ella no viera nada, no se asustara, no se pusiera triste, pero la hijita de papá dio la vuelta y se me acercó y se me sentó en una pierna. Ahí fue cuando papá comenzó a llamarnos y luego a gritar desesperado. Entonces el animalito se me soltó y salió corriendo, ladrando, cojeando, chillando por toda la casa. Papá gritaba y gritaba más, nos buscaba, hacía alboroto, decía groserías, seguro cuando lo vio sangrando, tiraba cosas, gritaba que si le hacía algo a la nena me mataba… En ese momento me asusté mucho y le tapé la boca a la chiquilina para que no me delataran sus sollozos, su llanto. Me escondí más adentro del lavadero, me cubrí con un cartón y empecé. Pero a los segundos papá me descubrió y usted ya sabe. Entiéndame. Estaba desesperado, no podía esperar, hambriento, necesitaba carne, carne viva. Perdí el control. Solo fueron unos mordiscos en la mano, nada más, cinco o seis mordisquitos. En la mía, claro, señor, mire, a la nena sería incapaz de tocarla, incapaz, nos corre la misma sangre por las venas.


*  *  *

NOTA BIOGRÁFICA. David Betancourt nació en Medellín, Colombia, en 1982. Actualmente vive en México. Con la Universidad de Antioquia publicó Buenos muchachos (2011) y Bebestiario (2017). Yo no maté al perrito y otros cuentos de enemigos (Equinoccio, 2013; Ediciones Escritura Creativa, 2014) fue ganador del Concurso Internacional ASOCIEC, con sede en Venezuela. Una codorniz para la quinceañera y otros absurdos (Pulso y Letra, 2014) obtuvo el primer puesto en el concurso literario de la Gobernación de Antioquia. Ataques de Risa (Ediciones UIS, 2015; Gobernación de Norte de Santander, 2016; Ediciones desde abajo, 2017) ganó el Concurso Nacional de Cuento Universidad Industrial de Santander y el Jorge Gaitán Durán. En 2016, con “Beber para contarla”, recibió el Premio La Cueva, el más importante en Colombia para un solo cuento. Ha publicado en medios de Colombia, Venezuela, Perú, Argentina, Uruguay, Cuba, México, Estados Unidos, España e Italia y varios de sus relatos han sido incluidos en importantes antologías. La vida me vive amargando la vida (Seix Barral, 2017) es su sexto libro de cuentos.

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Las imágenes usadas en esta publicación hacen parte de la 
Colección de obras de dominio público



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EL FUTURO - Plaquette poética de Alfredo Fressia

Foto del autor ©Rogelio Cuéllar

ALFREDO FRESSIA (Montevideo, Uruguay, 1948). Poeta y traductor. Su obra ha sido traducida al portugués, al inglés, al francés, al rumano, al italiano, al griego y al turco.

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ANTES DEL FUTURO

Netsuke of Hen and Two Small Chicks
The Metropolitan Museum of Art

El poeta y narrador Carlos Castillo Quintero me había pedido unos poemas para Burdelianas Poetry. Me propuse, ya que debían ser doce, a elegirlos entre mis poemarios desde los años ’70, serían esos poemas que uno valora con el paso del tiempo, que uno ama a veces sin razones y hasta sin vergüenzas, y que, imagina uno, son una “muestra” diacrónica de una obra poética.
Pero la charla con Carlos Castillo evolucionó hacia ciertas pérdidas, seres que él y yo amamos y que ya no son de este mundo. Con mis siete décadas de vida, con tantos amigos que han partido, y sin demasiado futuro, decidí ofrecer al lector de Burdelianas Poetry  una plaquette, entera, justamente llamada El futuro,  que habían publicado en Lisboa, en hermosa edición bilingüe, las Edições Tema en 1998 –justo cuando nos despedíamos de un siglo.
No es una “muestra” de mi poesía, o sí, pero de un único momento, y contiene algún humor porque fue escrita cuando la muerte todavía era para mí un punto difuso en el horizonte. El lector interesado en mi poesía podrá encontrar varias “muestras” en la web. A Burdelianas Poetry le ofrezco mi escritura de aquel momento, la que volvió entera a mi memoria mientras conversábamos con Carlos sobre seres que, desde el pasado, serán definitivamente eternos para nosotros.

Alfredo Fressia



EL FUTURO 
                                                 
Pero, ¿qué cosa es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, yo lo sé, para entenderlo; pero si quiero explicarlo a quien me lo pregunte no lo sé para explicarlo.
      
San Agustín. Confesiones, Libro XI, 14, 17.



CÉDULA DE IDENTIDAD
En añicos la escollera, esqueleto
escoltado, un número
escuálido en la frente.
Cariátide oriental, y ciega la vergüenza
desteñida:    digitales
o lágrimas, resaca
del estuario
                        cifra rota:
                                        Montevideo, el futuro
                                        


PLACE DES VOSGES
Futuro era el de antes, el del tiempo de mis quince años. Todas las noches me gasto las suelas de los zapatos caminando hasta la plaza Matriz, y me siento a esperar el futuro. Vení, comprá maníes con chocolate y sentate. Las mujeres que fuman ya me conocen. Yo no, todavía no me conozco. Y tampoco miro a nadie, ni a nada. Como maníes con chocolate. ¿Espera a alguien? Sí, al futuro. Respiro hondo, sentado del lado de la Catedral, de espaldas a la calle Sarandí. Todas las noches, soy asiduo y puntual. Sé que cuando el futuro aparezca, vendrá volando por atrás del Cabildo. Una ráfaga, y yo lo atraparé en mis pulmones y me llevará leve como en un globo, lejos de la plaza. La noche está fresca, llovió de tarde. ¿Y hoy, llegó? No, debe estar atrasado, viene de muy antes. Los maníes con chocolate me pesan como una piedra. Y me miro los zapatos, desamparados.




TEOREMA
Entendámonos. Visto que el presente es el futuro del pasado (así: P=F/P’), y considerando que el futuro también es futuro del pasado (F=F/P’), se concluye que Presente = Futuro, lo que no demuestra absolutamente nada fuera de Montevideo. 



The Harbor - Josef Presser 
(American (born Poland) 1907–1967)
Date: ca. 1943 / The Metropolitan Museum of Art



GÉNESIS
Antes era el futuro, y antes
todavía
del primer minuto de la primera célula
había todavía había
la eternidad, y sin entonces
por aquel entonces el futuro
era un error.

Antes del futuro, existía una playa llena de latas vacías de cerveza, una noche de calor con una enorme luna llena, pesada y amarilla. A la playa llegaba el murmullo de boleros de los cabarets irrespirables de humo y olor a ron. En el escenario una strip-teaser imitaba, lánguida, a María Félix y Lucho Gatica cantaba Quizás, quizás, quizás... Y entonces hubo el filtro. Como el de Tristán e Isolda, el error. Y el futuro dijo: Yo soy el futuro. Y fue una ópera. Pero todavía sin cantantes. Y había copas de champán en manos brillantes. Pero de yeso. Y empezó una danza bajo arañas de cristal iluminado. Pero sin música. Y cuando estaba todo preparado y en el silencio nadie se acordaba más de la playa abandonada, el futuro empezó.

Y el pasado al futuro sucumbía
estruendosamente nuevo y fresco y lozano
y otra vez nuevo y fresco y lozano
y otra vez y hecho siempre
miedo, deseo, mierda, muerte.




LA PAREJA
Eran rubios y pálidos y en Navidad
bailaban, solos, ellos, el aire.
Como ciegos, se olvidaban de sus ojos
como miel, y se mecían por la frágil
Navidad de flores blancas y grandes
y nocturnas, pacientemente eternas
y el aire indiferente y el mundo
ajeno a sus objetos, tan altos los dos cuerpos:
un regalo de Dios, demasiado solemne
o insomne e impotente si él la acariciase
para llamar al sueño, y continuaban
el baile solitario, y se morían
sin prole olvidadiza.  



Before the Town - Paul Klee
(German (born Switzerland), Münchenbuchsee 1879–1940 Muralto-Locarno)
Date: 1915 / The Metropolitan Museum of Art


CIRCULAR
Una vez el señor Pi salió por una tangente de su sólida casa redonda y penetró en el futuro antes que los demás. Volvió pálido y dijo: “Estuve en el futuro”. “¿Y cómo es?”, le preguntaban. “No sé, el futuro es oscuro. No se ve nada porque el sol no sale en el futuro, los relojes no marcan todavía la hora y, aunque la marcaran, no se vería porque todo es negro como la noche. No vi nada en el futuro y me asusté”. Desde entonces, el señor Pi limitó sus salidas a las estrictamente indispensables, siempre dentro de su radio, y nunca más salió de casa sin antes consultar su horóscopo.





ADVERTENCIA
El futuro cansa y pone de mal humor. Da ganas de fumar. Era obvio que el pasado tendría un futuro porque tener futuro ya es pasado. Como el cigarrillo, el futuro también es anacrónico y perjudicial para la salud.





AMENIDAD
A fuerza de futuro, las iras, envejecidas, se vuelven tristeza. Los héroes más bravíos sólo son héroes en el pasado. Atila, que marchó devastador entre los hunos, pasea en el futuro entre los otros, dócil, servicial, obediente. Académico, real, el futuro limpia, pule, da esplendor.


Zao Jun (Hearth King) also Called Siming Fujun 
(Official Superintendent of Lives) with a Goddess, His Wife
Date: 1939 / The Metropolitan Museum of Art


ORO DEL RHIN
¿El futuro será una ilusión?
El futuro es una ilusión.
(El futuro fue una ilusión)

Todo lo cual no pasa de una impertinencia.





PRO MEMORIA
Oyó decir que somos esclavos de las palabras que pronunciamos y dueños de las que callamos. Entonces decidió que en el futuro nunca sería esclavo. Y ya no profirió opiniones, lo que en Montevideo tiene siempre alguna utilidad. Para ser un verdadero amo en el futuro, edificó opiniones completas como sistemas filosóficos, sobre la vida y el mundo, sobre sí mismo y los otros. Autocrítico, opinó en secreto sobre la sabiduría de sus opiniones. Nadie supo si las consideró siempre sabias, si con el paso del tiempo abandonó algunas, si reivindicó otras. Se preparó  para morir como un gran señor. No dejó rastros.








BÉSAME MUCHO
Así: él, que tanto me había amado,
se casó con ella
pero me dejó por otro.

¿Qué te hice después
que no me olvido?







LA ESPADA ENTERRADA
El futuro es una espada enterrada en el corazón del mundo. Nace filoso entre los sentimientos que excitaron la conciencia de los que después callaron. Implacables, las estaciones se suceden y lo ahondan, hasta el centro de la tierra, hasta ahogarlo. Cuando estalla, mata como un volcán.



* * *

NOTA BIOGRÁFICA. Alfredo Fressia nació en Montevideo, Uruguay, en 1948. Es poeta y traductor. Enseñó letras francesas durante 44 años. Profesor de Literatura, fue destituido de la enseñanza por la dictadura uruguaya. Se instala entonces en São Paulo, Brasil, donde reside desde 1976. Ha ejercido la crítica literaria en medios de Uruguay, Brasil y México. Su obra poética ha sido traducida al portugués, inglés, francés, rumano, italiano, griego y turco. Su primer poemario fue publicado en 1973. Recibió varias distinciones y fue jurado del Premio internacional Pablo Neruda junto a Ernesto Cardenal. Ha sido editor de la revista mexicana de poesía La Otra en su versión impresa. Dictó clases en Marshal University, WV, Ohio State University de Columbus, Fundación para las Letras Mexicanas, entre otras instituciones. Ha presentado su obra en países como Uruguay, Brasil, Chile, Argentina, Colombia, Nicaragua, República Dominicana, México, EEUU, Francia, Turquía, Ecuador, Marruecos. Sus poemarios más recientes son Poeta en el Edén (Montevideo/México, 2012, reeditado en 2016 Argentina), Cuarenta años de poesía (Montevideo, 2013), la edición bilingüe Clandestin (Harmattan, París, 2013), Susurro Sur (Valparaíso, México, 2016) y La mar en medio (2017, Ed. Lisboa, Buenos Aires, y Ed. Civiles Iletrados, Montevideo).

Obras
Un esqueleto azul y otra agonía. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo. 1973. Primer Premio Nacional del Ministerio de Educación y Cultura.
Clave final. Ediciones del Mirador. Montevideo. 1982.
Noticias extranjeras. Ediciones del Mirador. Montevideo. 1984.
Destino: Rua Aurora. Original portugués: Edição do Autor. São Paulo. Primeira e segunda edições. 1986. // Versión en español: Mafia Rosa. Ciudad de México. 2012. // Nueva versión en portugués: Lumme Editor. São Paulo. 2012.
Cuarenta poemas. Ediciones de UNO. Montevideo. 1989.
Frontera móvil. Aymara. Colección Arequita. Montevideo. 1997. Premio del Ministerio de Educación y Cultura .
El futuro/O futuro. Edición bilingüe. Versión portuguesa a cargo de Hermínio Chaves Fernandes. Edições Tema. Lisboa (Portugal). 1998. Plaquette com desenhos de Francisco dos Santos. Lumme Editor. São Paulo. 2012.
Amores impares. Collage de poesía creado sobre textos de nueve poetas uruguayos. Aymara. Colección Cuestiones. Montevideo. 1998.
Veloz eternidad. Vintén Editor. Montevideo. 1999. Premio del Ministerio de Educación y Cultura.
Eclipse. Cierta poesía 1973-2003. Civiles iletrados. Montevideo-Maldonado. 2003. // Alforja Conaculta-Fonca, Colección Azor, México D.F., 2006. // Melón Editora. Buenos Aires. 2013.
Ciudad de papel. Crónicas en movimiento. Trilce. Montevideo. 2009.
Senryu o El árbol de las sílabas. Linardi y Risso. Col. La hoja que piensa. Montevideo, 2008. Premio Bartolomé Hidalgo 2008.
Canto desalojado. Antología bilíngüe, organizada e traduzida ao portugués por Fabio Aristimunho Vargas, prefaciada por Dirceu Villa e epilogada por Rodrigo Petronio. Lumme Editor. São Paulo, 2010.
El memorial de hombres que me amaron. Mafia Rosa. Ciudad de México. 2012.
Poeta en el Edén. Prefacio de Hernán Bravo Varela. La Cabra Ediciones. Colección del Mirador. Ciudad de México. 2012. // Civiles iletrados. Montevideo. 2012. // Editora Lisboa, Buenos Aires, 2016.
Homo Poemas. Trópico Sur. Punta del Este. 2012.
Cuarenta años de Poesía. Ediciones Lo Que Vendrá. Montevideo. 2013.
Clandestin. L'Harmattan. París. 2013.
Susurro Sur. Valparaíso México. Ciudad de México. 2016.
La mar em medio. Editorial Lisboa, Serie Cantábrico. Buenos Aires. 2017. // Civiles Iletrados. Montevideo-Maldonado. 2017.

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Derechos reservados
©Alfredo Fressia

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LOS FORAJIDOS DEL CANON - 12 Poemas de Juan Arabia


Foto del autor: Camila Evia

LOS FORAJIDOS DEL CANON
12 POEMAS DE JUAN ARABIA


De EL ENEMIGO DE LOS THIRTIES (2015)

ABRACADABRA

Voy a empeñar mi corazón
hasta que sea pájaro
y caigan de él
nuevas estrellas para el mundo.

Porque todavía viajo
—soy un extraño—
y en las ciudades los puentes
enmudecen y me lastiman.

Voy a protegerme de las atrocidades
y de las injusticias
hasta que el atardecer
sea rosado y cicatrice…




EL OCÉANO AVARO
Y el que permanece en amor permanece en Dios, o sin él. 
No hay todavía una criatura viva que no haya sido ni buena ni mala.
Defensor de la verdad, Rimbaud trenzó en el cielo su estadía.
Mientras dormía: la brasa de lo que comíamos ayer.
Voy a ir a Charleville con plata prestada desde el cielo.
Matar al individuo, a la experiencia... Soltar una lágrima.
Disimularla.
Vivir en la hermandad del silencio… Perpetuo.
Quiero escribir con el corazón, y olvidar lo que estoy haciendo.
Quiero escribir como el aire es en el mundo.
El océano es avaro, decía el que multiplicó la ciencia
y la acorraló en una ventana iluminada por el sol:
haciendo explotar los conductos que unen la ballena con el cielo.
Más tarde, la corona no alcanzó la montaña:
y guiñaron el ojo con la complicidad de un padre.
No fueron sus amigos quienes traicionaron
—una o dos ideas despiertas— la mañana.
Siempre existe una metáfora que se parece más al propietario de la tierra:
encerrar al animal, dejarlo comer y beber;
no sólo para que reproduzca su piel:
el campo es verde, y dice de qué color es el verde...
Despertando sueños como lo ya vivido.
Comiendo con las puertas cerradas, mucho antes de aprender a cazar.
Cada uno de los vértices esconde una parte del refugio, del cielo,
del campo, de la ciudad.
El ladrillo nació del carbón, mezclado con fuego.
El oro es el invento de unos pocos.

PAUL VERLAINE
En la montaña alguien dejó su vida
para llenar de luz la habitación.
Como niebla de luna es su canción…
para aquellos extraños que en la herida
se construyen. Detrás quedó el rubor
civilizado, la burguesa pluma
que con engaño disfrazó de bruma
la realidad del sórdido sabor:
la irrupción del rey de ojos azulados
traduce a Blake que develó en infierno
lo que el mar y el león llevan de eterno.
Despliega intensas hojas de arbolados.

  



DISTRITO DE LOS LAGOS
Yo, que negué a Cristo en el primer barco,
finalmente entendí el significado de la palabra adiós.
No se trata de una simple despedida:
es el momento en el que todo se hunde
en los blancos y transparentes mares de números,
y se pierde la flor, única prueba de
de la existencia de un paraíso.

Es el momento donde se pierde el inmediato calor
de aire que encierra y separa a cada una
de las cosas que existen en el mundo.




UN COLIBRÍ EN LA BAUHINIA 
.....En la rama más baja de bauhinia
Descansa el negro azul color marino…
El colibrí inadaptable… Púrpura,
Como el placer del límite, sediento
Como la destructora raíz del sauce:

.....Néctar, Licor, Hachís: como el origen
.....Del fuego. En América las flores
.....Alimentan legiones… Brota el alga
.....Del renacuajo, el grillo sacude banderas.
.....Ermitaño es el sol —como el maíz—
Y el lugar donde el ave del silencio
Canta. Inadaptable antes que el hierro,
El carbón, y el vapor de los corsarios,
En la rama más baja de bauhinia:
.....La esclavitud occidental, las ratas.
.....Acá mueren enfermos los sonidos
.....De cacería… Brota el húmedo aire
.....De la brisa en los círculos de rebelión.
.....En la rama más baja de bauhinia
Descansa el negro azul color marino…
El colibrí inadaptable… Púrpura,
Como el placer del límite, sediento
Como la destructora raíz del sauce:



DÍAS EN CHARLEVILLE 
Al atardecer los pájaros forman
un castillo de canciones
dentro de los árboles.

Juntos se ocultan en las ramas
y con su voz imitan
el tono rojo, verde y amarillo
de las hojas que cayeron
en otoño
y nos protegieron
del sol en el verano.

En Charleville-Mézières.





De DESALOJO DE LA NATURALEZA (2017)

JUICIO
Nos alejamos de la ciudad, 
infortunio, infortunio, etcétera
En la que ya no hacemos
…..............más canciones…
Nuestra flauta quedó encerrada
en la raíz de un sauce:
destruyendo el suelo…
Levantando calles y baldosas.
Nos vamos lejos, amigos:
donde las vacas beben,
donde la savia fluye.
Nuestros versos necesitan
…..............ser juzgados, 
pero en tierras más salvajes…




SALIDA POR CHARLES BOUTET 
En Parc Pierquin todavía siguen los festejos
por la aparición del santo blanco…

Guirnaldas y pájaros,
húmedos del primer rocío
del atardecer,
caen de los árboles sin peso
sobre el silencio de la noche
de la provincia desierta.

¡Pensar que la Place Ducale,
centro y pulmón de la ciudad,
de día es un acueducto infinito
de placeres burgueses!

Por la noche, las carcajadas
persiguen las luces
al estilo Luis XVI:
unos jóvenes bandidos
improvisan el saqueo.

Mientras los cisnes descansan en el Meuse...
Las hojas caen por la Av. Charles Boutet…






LOS FORAJIDOS DEL CANON
Los forajidos del canon,
sí, bajando en cuatro patas
desde la iglesia industrial,
lamiendo sus manos y piernas,
muriendo envenenados
por su propia decisión
....................y voluntad.

No hay ninguno que descanse,
Y como una jauría persiguen
....................al cérvido blanco,
la Animalia más exótica.
El barco es mío”, “¡En el altar hay fuego!”.

Depravados, pervertidores del lenguaje;
aullando en el gallinero de la prensa.
Hoy “la fama” sólo reclama
un “cambio de personal”.

Forajidos del canon, sí,
con millas acumuladas
de prostitución y falsedad;
Huyendo de sus padres,
y sus hermanos,
olvidando todo exilio
....................toda tormenta.

No. No vamos a olvidar
nuestra estadía en el campo;
ni los treinta años de retraso
que cedimos por dejarlos
prosperar, en pies y cabeza.

No. Nunca mataron al ciclamen
....................en verano.
Escuchen cómo
los huracanes helados
ahora emergen del rocío...




ANTIGUOS BOSQUES DE SANGRE
Los antiguos bosques de sangre
rejuvenecidos de nuevo por el sol,
y todo lo verde y su savia,
y los cuencos cegados en lo más profundo;
Todos ellos, ahora despiertos, desterrando al fósil…
Imitando al canario de Cwmdonkin Drive,
para hacer del aire algo más blanco y puro
como los rastros de un conejo.

La primera vela aferrada al mástil
que el frío de hielo y de sal bañaron,
y las dársenas y sus cadenas,
y la tripulación entera del barco oscuro;
Todos ellos, ahora festivos, saltando al vacío…
Recordando al Albatros, la balada precisa.

El primer saco de manzanas
arrojado al profundo pozo de la vejez…
Y todo el néctar y su sangre,
y los incendios forestales.
Los antiguos bosques de sangre
ahora despiertos, enloquecidos,
como un cuervo expulsado de su nido frío
en la profunda noche encantada. 
 




UNA TEMPORADA EN OXFORD STREET

Ce brouillard de Paris est fade,
On dirait même qu'il est clair
Au prix de cette promenade
Que l'on appelle Leicester Square...
Paul Verlaine, Fog!

Atravesé un corazón despierto como pocos.
Era un corazón sin fondo, sin piel,
y de un sonido inquietante...

Vive de la sangre de otros continentes,
Sweet Thames, run softly...
y bajo el Támesis donde las hojas de Eliot
reposan sobre la húmeda orilla,
donde las ramas caídas y el bronce
llevan el color de la lluvia
fueron sepultadas las voces
que hoy se alzan en su contra.

Partieron las ninfas,
los halcones de King Cross...
Desde la rutina de Oxford Street,
hasta los caminos abiertos...

Aguas hinchadas y mareas alternas,
debajo del Puente
donde las multitudes vagan:
“¡Shakespeare!”, “¡Coleridge!”, “¡Chatterton!”,
(Y en su interior: ¡Verlaine...!
¡La espesa niebla de Leiceser Square!). 




LOS TEJADOS DEL MUNDO

¡C'est la vie, mort de la Mort!
César Vallejo

¡Va!, nos orinan y cuentan nuestros pasos...
¡A nosotros! Que crecimos junto al sol,
y lanzamos el graznido salvaje
sobre los tejados del mundo.

Arrodillados... Sometidos...
Dentro de un charco negro y frío,
anclando nuestro destino,
anclando nuestras botellas.

¡Y todo por la eterna noche de carbón!
¡Todo por limpiar el fondo del estanque!

¡Va! Lanzemos el último graznido...
Y como halcones dorados
seres perfectos, imprevistos
enfrentemos la moribunda
condición de la naturaleza.


Ilustraciones: Ernest Delahaye / Arthur Rimbaud

*  *  *

NOTA BIOGRÁFICA. Juan Arabia nació el 18 de junio de 1983 en Buenos Aires, Argentina. Es poeta, traductor y crítico literario. 
    Egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, con una tesis sobre John Fante y la cultura obrera italoamericana. Es el actual director de la Revista y editorial Buenos Aires Poetry, en la que han participado escritores como John Ashbery, Dan Fante, Robert Darnton, Mark Ford y Alan Jenkins, entre otros. Colabora en diversas publicaciones: Revista de la Universidad de La Rioja, Departamento de Filologías Modernas (España), Revista de Estudios Culturales La Torre del Virrey (Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia), Suplemeto de Cultura del Diario Perfil (Argentina), Revista El Malpensante (Colombia), y en la Revista POESÍA (Universidad de Carabobo), como corresponsal argentino. 

   Libros publicados:
    John Fante. Entre la niebla y el polvo (El fin de la noche, Buenos Aires, 2011); PosData a la Generación Beat (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2014); El Enemigo de los Thirties (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015); John Fante: Camino de los sueños dirunos (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016); El Enemigo de los Thirties (Ril Valley / Chile – Los Leones, 2017), Il Nemico dei Thirties (Samuele Editore 2017, collana Scilla - Fana, Italia).
   
   Libros traducidos:
    Nuevos Versos y Canciones  Arthur Rimbaud (2014),
   Un-gin-meando… – Dan Fante (2015), 
   Lustra – Ezra Pound (2016).

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Derechos reservados
©Juan Arabia

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